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Presencia de indicadores microbiológicos en agua para consumo humano

Asuntos Regulatorios Salud Argentina

La salud de un ecosistema acuático es esencial y no depende solo de la cantidad de agua, sino de su calidad. Los procedimientos para el monitoreo de la calidad del agua requieren una evaluación microbiológica mediante el uso de organismos indicadores, como son las bacterias coliformes totales o fecales. El grupo de tales microrganismos se aplica como prueba general de monitoreo de calidad del agua.

Esto provee información importante sobre la fuente y el tipo de contaminación presente.

En el grupo de coliformes totales están incluidos los bacilos Gram negativos, no formadores de esporas, que fermentan la lactosa con producción de gas dentro de las 48 horas a 35ºC. Están siempre presentes en la flora intestinal y aunque algunas especies están ampliamente distribuidas en la naturaleza, su presencia indica tratamiento inadecuado del agua o su contaminación posterior.

Por otro lado se definen a los gérmenes coliformes fecales como aquéllos capaces de fermentar la lactosa, con producción de gas, dentro de las 24 horas a 44,5ºC. Esto indica un riesgo potencial para la salud pública por contaminación fecal y tales características son aprovechadas para cuantificar estas bacterias.

Como bacteria indicadora de contaminación fecal en agua se utiliza también Pseudomonas aeruginosa. Es un contaminante normal de aguas de pozos que no han pasado por un proceso de potabilización. Se la asocia a residuos fecales humanos más que a heces de animales.

P. aeruginosa está reportada como la de mayor importancia clínica dentro de los bacilos Gram negativos no fermentadores, pues además de ser uno de los principales responsables de infecciones intrahospitalarias también es causante de epidemias severas de diarreas en lactantes 10 y en enfermos hospitalizados. Todas sus cepas son potencialmente patógenas para el hombre, dada su producción de compuestos tóxicos.

En ambientes acuosos este microorganismo se adhiere fácilmente a superficies inertes de diferentes materiales formando biopelículas que facilitan su establecimiento y que son producto de la expresión de genes específicos que codifican para proteínas que sintetizan moléculas señales para la unión célula-célula y el inicio de la síntesis de polisacáridos. A su vez esta biopelícula constituye una protección contra la cloración, y es por ello que se considera un indicador de eficiencia del tratamiento.

El Código Alimentario Argentino establece que debe haber ausencia tanto de coliformes fecales como de P. aeruginosa por 100 ml de agua para que sea apta para el consumo humano.

El objetivo del trabajo realizado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Republica Argentina, fue evaluar la calidad microbiana del agua de consumo humano provenientes de distintas fuentes en chacras de pequeños productores de la localidad de San Cosme, Provincia de Corrientes (Argentina), a lo largo de un año durante las cuatro estaciones, estableciendo la presencia de indicadores microbiológicos de contaminación, así como correlacionando la presencia de tales indicadores con la aptitud del agua, acorde a los valores de referencia de calidad del Código Alimentario Argentino (Ley 18.284).
En virtud de las observaciones de cada una de las fuentes en relación a la cantidad de bacterias coliformes, el pozo presenta una mayor exposición a la contaminación de estas bacterias, posiblemente por mal funcionamiento o daño del reservorio (infiltración, defecto de construcción), así como alguna comunicación entre esta fuente de agua y alguna contaminación permanente (pozo ciego, letrina, corrales).

Los defectos en la construcción y estructura de pozos y depósitos, así como la ausencia o irregular mantenimiento de dichas instalaciones, son causas que predisponen el ingreso y proliferación de microorganismos desde distintas fuentes. También puede deberse a las malas condiciones sanitarias de mantenimiento y de la contaminación de la napa freática o acuífero libre. En nuestra experiencia, la perforación fue la fuente que presentó menor riesgo de contaminación bacteriana. En agua de laguna el problema radicaría en el agua de arrastre que alimenta esta fuente.

En algunos casos se detectó presencia de P. aeruginosa, dando negativo el recuento de coliformes fecales, lo que no significa que al no encontrarse estas bacterias, el consumo de esta agua no implique riesgo alguno, ya que P. aeruginosa tiene la capacidad de inhibir los coliformes 13. La ausencia de bacterias coliformes en las muestras de agua de cisterna y tanques, no significa la ausencia de riesgo microbiológico, pudiéndose encontrar P. aeruginosa como patógeno oportunista.

Por ello, en las muestras se hace necesario realizar análisis para detectar tal bacteria y establecer si el agua es apta para el consumo. La presencia de coliformes totales y/o fecales no implica la existencia de P. aeruginosa y -por el contrario- la presencia de esta última no indica la existencia de coliformes, ya que P. aeruginosa es de origen fecal humano, a diferencia de las coliformes que pueden tener diferentes orígenes.

De acuerdo al Código Alimentario Argentino 2, los resultados obtenidos en las chacras de pequeños productores examinadas en San Cosme (Corrientes, Argentina), demuestran la inaptitud de las aguas superficiales y subterráneas para el consumo humano.

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